El Órgano Histórico de Torre de Juan Abad
El Órgano Histórico de la Iglesia de Nuestra Señora de los Olmos es una joya del barroco ibérico del siglo XVIII. Construido en 1763 por el maestro organero Gaspar de la Redonda Zeballos (natural de Campillo de Altobuey, Cuenca), conserva todo el instrumento original desde su construcción, lo que lo convierte en uno de los órganos históricos mejor preservados de Castilla-La Mancha y un tesoro musical único.
Este grado de integridad original, junto a su sonido dulce, transparente y característico del barroco ibérico, hace del órgano de Torre de Juan Abad una verdadera reliquia patrimonial.
Construcción 1763
El 24 de abril de 1763 se firma un protocolo notarial ante el escribano D. Francisco Joseph Romero, entre D. Gaspar de la Redonda Zeballos (Maestro Organero, vecino de Campillo de Altobuey, Cuenca) y la Parroquia de Nuestra Señora de los Olmos.
El documento dice:
«…Sépase por esta pública escritura y obligación, como yo, Gaspar de la Redonda Zeballos, Maestro organista, vecino de la villa del Campillo de Altobuey del obispado de Cuenca, y estante en esta de la Torre de Juan Abad, que me obligo a labrar, construir, conducir y sentar para la Yglesia Parroquial de ella un órgano que ha de constar y contener los registros siguientes…»
El precio acordado fue de 7.000 reales de vellón. Testigos: Francisco Possadas, Andrés de Medina y Christóbal García Ydalgo.
La caja de madera y la tribuna fueron construidas por el maestro tallista Christóbal García Hidalgo (vecino de la villa) por 3.000 reales de vellón.
Características técnicas
- Teclado de 45 notas con octava corta (partido entre Do y Do#3).
- Transmisión mecánica, secreto y caja originales.
- Tubería original.
- Sonido característico ibérico: nitidez, transparencia, brillo cálido y nasal suave.
- Lengüetería horizontal (trompetería) típica del barroco tardío.
- Disposición: Manual único con registros barrocos (detalles exactos en fuentes como el Museo Virtual del Órgano: contras, flautados, nasardos, cornetas, trompetas, etc.).
Partituras antiguas y tesoros ocultos en los tubos
Los tubos de madera fueron envueltos con papeles para garantizar la estanqueidad del aire, como era práctica habitual en la época. Lo extraordinario es que entre estos papeles se conservan:
- Páginas de la primera edición impresa del Libro de Tientos de Francisco Correa de Arauxo (Alcalá, 1626), con indicaciones detalladas del maestro sevillano sobre cómo tocar sus tientos magistrales.
- Partituras manuscritas del siglo XVIII con música instrumental y vocal.
- Cartas familiares del hijo de Gaspar de la Redonda Zeballos, mostrando sus progresos en la escritura.
- Fragmentos de música inglesa en sextagramas (posiblemente traídos por Francisco de Quevedo, Señor de la Torre de Juan Abad), incluyendo obras que se conocen principalmente a través de publicaciones como Musick’s Handmaid de John Playford (1678).
Estas piezas convierten al órgano en un verdadero archivo sonoro vivo, con música que desafía incluso la Contrarreforma católica y que ha sido estudiada en profundidad por el musicólogo Alejandro Massó
Valor patrimonial
Este órgano tiene un valor excepcional: es uno de los pocos instrumentos históricos que quedan en la región y conserva todo su elemento original desde su construcción en 1763 por Gaspar de la Redonda Zeballos.
No ha sufrido transformaciones importantes ni modificaciones estructurales, solo una revisión a principios del siglo XX. La armonización y el sonido son los originales, y todo el instrumento se conserva muy bien realizado y en perfecto estado.
Lo único que se renovó durante la restauración de 2001 fueron los papeles que cubren los fuelles (elemento exterior y separado del órgano, no forma parte del instrumento en sí), que se cambiaron por motivos de funcionalidad y conservación del aire.
Destaca por su calidad excepcional, su sonido dulce, transparente y característico del barroco ibérico, con nitidez, brillo cálido y nasal suave, que lo convierten en una verdadera joya patrimonial.
(Archivo Parroquial de Torre de Juan Abad)
Desde 1763: Una historia viva, sonora y sublime
Urbano Patón Villarreal – Marzo 2009
Era el 24 de abril de 1763 cuando, ante testigos como Francisco Joseph Romero, Josepf Bordallo, Gil García Riesco, Juan Tomás Belazquez y Francisco García de Reobar, se firmó la obligación del Maestro Organista Gaspar de la Redonda Zeballos con la Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. de los Olmos para construir el órgano.
Nuestros antepasados, en su lucidez artística y cultural, celebraron la terminación de una obra (el dorado del retablo) proyectando otra aún más ambiciosa: un órgano catedralicio en un pueblo de apenas 800 habitantes, una de las cabeceras del Campo de Montiel.
El instrumento se construyó y se colocó en la iglesia, pero sin quererlo (¿o queriéndolo?) se llenó de páginas de historia de la música: partituras de Correa de Arauxo, cartas familiares, música inglesa en sextagramas (posiblemente llegada con Quevedo).
El musicólogo Alejandro Massó explica en detalle esta riqueza en su investigación para una grabación auspiciada por la UNESCO (próxima a publicarse). Pocos órganos en España pueden mostrar esta historia sonora: protocolos notariales, partituras del Maestro Correa, música protestante en plena Contrarreforma, todo formando parte del interior del instrumento desde 1763.
Alain Faye, restaurador, confesó emocionado que era el mejor y más dulce sonido que había encontrado en su carrera. Por eso analizaron meticulosamente las aleaciones y medidas de los tubos.
«Cuiden de su órgano y denlo a conocer —nos dijo—, ese sonido no debe permanecer callado».
Así lo hemos hecho con el Ciclo Internacional de Conciertos: queremos que los sonidos de este órgano, producidos por su mecánica histórica e inalterada (verdadero tesoro musical de España), sigan llenándonos de momentos únicos de música y emociones.
El sentido de lo sublime que transmite este instrumento convoca año tras año a público, prensa especializada y grandes maestros organistas. Es, sin duda, uno de los ciclos más amplios, internacionales y completos de España.
¿Qué mayor gloria añadida le cabe al órgano de Torre de Juan Abad?
Contribución de Alejandro Massó – Musicólogo y asesor técnico-musical
El musicólogo, compositor y productor Alejandro Massó y Fenouil ha sido una figura fundamental en la valoración y difusión del Órgano Histórico de Torre de Juan Abad. Como director del Programa para la Recuperación de la Música Latinoamericana auspiciado por la UNESCO, y asesor técnico-musical de varios ciclos de conciertos, realizó una investigación exhaustiva del instrumento para grabaciones y publicaciones (CDs como «En el Tiempo de Quevedo», «Plenum», «In Memoriam», «Aetherii Ignes», «Dulce Retiro»).
En sus textos y análisis, Massó destaca aspectos únicos:
- El descubrimiento, sellando el interior de varios tubos, de partituras para bass viol inglesa (viola de gamba), las únicas conocidas en España hasta la fecha. Estas partituras, escritas en sextagramas al estilo inglés (como obras de Orlando Gibbons o John Jenkins), probablemente llegaron al pueblo a través de Francisco de Quevedo durante sus estancias en la Corte (influenciado por la visita del príncipe Carlos de Inglaterra en 1623 y su séquito musical).
- La presencia de páginas de la primera edición de la Facultad Orgánica de Francisco Correa de Arauxo (Alcalá, 1626), con indicaciones detalladas del maestro sevillano, junto a partituras manuscritas del s. XVIII y cartas familiares del hijo de Gaspar de la Redonda.
Massó concluye que pocos órganos en España pueden mostrar esta historia sonora tan rica: protocolos notariales para su construcción, partituras del Maestro Correa, música inglesa desafiando la Contrarreforma católica, todo integrado en el interior del instrumento desde 1763.
En sus valoraciones, considera este órgano como uno de los principales instrumentos históricos de España (junto a Abarca, Liétor, Caravaca de la Cruz, Catedral Nueva de Salamanca, Alguazas, Daroca, el positivo de Felipe II en El Escorial y otros). Afirma:
«Una vez más se comprueba que los hoy considerados principales instrumentos de España (La Torre de Juan Abad, Abarca, Liétor, Caravaca de la Cruz, Catedral Nueva de Salamanca, Alguazas, Daroca, el positivo de Felipe II de El Escorial y otros) han sido restaurados por el mismo círculo de especialistas procedentes de talleres prestigiosos europeos, como los de Patrick Collon en Bruselas o Alain Faye y Pascal Quoirin en Francia…»
Francisco de Quevedo y la tradición musical del lugar
Francisco de Quevedo vivió muchas temporadas en Torre de Juan Abad (entre 1610 y 1640 aproximadamente), frecuentó la iglesia y asistió a misa en lugar privilegiado. Es casi seguro que, a pesar de su cojera, subió al coro alto por la escalera de caracol actual para contemplar o escuchar el órgano que existía en la iglesia en aquella época (el anterior al actual de 1763, documentado desde al menos 1558 y renovado en siglos posteriores).

Hacia 1640 dejó escrito este pensamiento único en la literatura española, una reflexión espiritual donde el órgano simboliza la condición humana (dolor, esperanza, alabanza y gemido contenido):
«… El órgano una junta de afligidos tocada de la mano poderosa y de sus agravios. Los dos fuelles: el uno el que abaja, el del dolor; el otro, el que sube, el de la confianza en Dios. Una corneta subida, las alabanzas del alma al que la crió. Corneta muda, los gemidos que no se atreven de miedo a descubrirse. De estos instrumentos, muchos en este siglo…»
Aunque Quevedo no conoció el órgano barroco de 1763, su presencia en el pueblo y su posible influencia en la llegada de partituras inglesas (que terminaron selladas en los tubos siglos después) enriquecen la historia cultural del lugar.
Su trabajo ha contribuido decisivamente a posicionar el órgano de Torre de Juan Abad como un tesoro universal, no solo local, y ha impulsado grabaciones que lo han hecho uno de los órganos históricos más grabados y valorados de España.
(Referencias: Textos de Alejandro Massó en CDs grabados en el órgano, Programa UNESCO/Repsol-YPF, publicaciones en el Portal de Cultura de Castilla-La Mancha y Diócesis de Ciudad Real)
Proceso de restauración (2001)
Alain Faye – Facteur d’Orgues (Callen, Francia)
Técnicamente en esta restauración del Órgano Histórico de Torre de Juan Abad, nosotros nos impusimos la obligación de mantener y conservar todas las piezas originales. Quisimos conservarlas tanto físicamente como en su función sonora.
Hay que tener en cuenta que, a veces una restauración no es la primera, y tampoco la última, y si no se hace bien, cada vez puede perderse una pequeña o gran parte del patrimonio original. En nuestro trabajo restaurador la transmisión de este patrimonio es indisociable del objetivo de un resultado musical coherente.
Tuvimos que descifrar un mensaje de los maestros de antaño, tratando de no cambiar el contenido de su herencia. Este órgano tenía su voz, su acento, su lenguaje. Era, también, la voz de la Iglesia que había venido acompañando a muchas generaciones, desde 1763, en los momentos importantes de su vida religiosa. Ahora al despertarla de nuevo con esta restauración, realizada en 2001, esperamos haber restituido el vínculo de la memoria, devolviendo de nuevo la función y la vida a este instrumento.
Testimonio de Alain Faye
«Tenéis mucha suerte de tener en vuestro pueblo un órgano de esta calidad, lo envidiarán muchos.
Algunas personas, ya mayores, se acuerdan de haberlo oído antes, y me conmovieron sus lágrimas cuando volvieron a escucharlo, la noche de su inauguración.
Me doy cuenta del papel social que tiene este instrumento: además de suscitar la curiosidad, despierta emociones internas y reúne a la gente para disfrutar de las más bonitas páginas de la música española, y este es su papel cultural y religioso.
Tenéis mucha suerte de tener en vuestro pueblo un órgano de esta calidad, lo envidiarán muchos. Como el buen vino, que se mejora con el tiempo, cada vez este órgano lo encuentro mejor, y les invito a cuidarlo y quererlo.»
